domingo, 11 de octubre de 2009

LA VISIÓN DE LOS ABORÍGENES DESDE LA HISTORIOGRAFÍA SANLUISEÑA

Prof. Lic. Graciela Santamaría

INTRODUCCIÓN

La cuestión de las culturas originarias adquirió cierta relevancia entre los historiadores durante los últimos años; sobre todo después de la reforma constitucional del ’94 donde por fin se les reconoció un lugar en el ámbito jurídico (una reivindicación parcial, en realidad). Antes de eso, habían representado, para algunos, una cierta incomodidad, una especie de remordimiento de conciencia que, de todos modos se postergaba; y para otros, directamente despertaban sentimientos xenófobos, racistas. Hoy en día muchos historiadores, particularmente jóvenes, se han enrolado detrás de la “etnohistoria” y se han dedicado a revisar y acrecentar los conocimientos relativos a los antiguos dueños de estas tierras. De hecho ya hace más de veinte años que operó un cambio en la concepción de la frontera con el indio como un límite que separaba dos mundos diferentes para considerarla un espacio complejo de relaciones interétnicas.
Nuestro propósito es llevar a cabo una relectura de algunos historiadores y hombres de letras sanluiseños y observar su perspectiva en el tratamiento de la realidad de los aborígenes. Ellos, como el resto de las personas, fueron inducidos a visualizar al indio como enemigo, símbolo de la barbarie e irreducible, porque convenía a los fines del Estado; que no eran otros más que apropiarse de los territorios aborígenes. Este proceso de marginación fue atravesando varias etapas a lo largo del siglo XIX:

• En algún momento, los aborígenes dejaron de considerarse naciones exteriores y pasó a hablarse de “fronteras internas”, un cambio radical a nivel simbólico.
• Luego comenzó a utilizarse la expresión “desierto” para designar sus territorios, era una manera de negarlos, allí no había “nada”.
• Paralelamente se los fue demonizando: bárbaros, salvajes, asesinos… eran “el enemigo”.

Esta prédica hizo mella en las mentalidades y derivó en la justificación de la política de exterminio que llevó adelante el Estado Nacional, como empresa civilizadora: el indio era un obstáculo para el progreso, había que sustituirlo por inmigrantes europeos.

No se trata aquí de posicionarse a favor de los indios y en contra de los euroamericanos, sino de develar lo que se silenció, de ser equitativo para comprender el fenómeno por ambas partes. Hasta no hace mucho tiempo las únicas voces que se oyeron fueron las de los vencedores, que compadecían y ensalzaban al hombre blanco mientras denostaban al aborigen. Por nuestra parte, nos hallamos abocados a una búsqueda que se orienta, desde hace varios años, a encontrar documentos que permitan vislumbrar la verdadera situación de los dos bandos en esta contienda despareja.


A NIVEL NACIONAL

“Si la incorporación de los territorios indígenas al Estado nacional a fines del siglo XIX significó el fin de la vida independiente de esas comunidades y su marginación económica y social -cuando no su exterminio liso y llano-, la política estatal posterior condujo a la invisibilidad de esas poblaciones en la vida nacional y también en la historia. Si en el mito de la "Argentina europea" este era un país "sin indios", la historia de esa Argentina debía también serlo o, en todo caso, los "nativos" eran sólo cosas del pasado, reliquias arqueológicas cuyo lugar estaba en los museos de Historia Natural creados en esos tiempos. Así, si el tema de las fronteras indias -fronteras interiores, como se las llamaba entonces- formaba parte de una heroica gesta nacional, la "lucha contra el indio", las sociedades nativas mismas quedaban borradas de esa historia. Los historiadores se desentendieron del análisis de la sociedad indígena y dejaron su estudio en manos de arqueólogos y etnólogos.” Mandrini,R. (2007)

Si a cualquier adulto de la actualidad le preguntáramos qué imagen viene a su mente cuando se le habla de los indios, seguramente respondería describiendo alguna de esas ilustraciones de los libros de lectura de la infancia en las que aparecía un aborigen sosteniendo una lanza frente a su choza y junto a él una india trenzando un cesto o moliendo semillas; de otro modo, quizás imagine un malón en acción, más o menos como lo pintó Della Valle en su famosa obra “La vuelta del malón”. Esto es así porque en nuestros años escolares solamente los estudiamos en esos dos momentos: la protohistoria, es decir el instante previo a la llegada de los españoles, y el de la mal llamada “conquista del desierto”, en la segunda mitad del siglo XIX. Reflexionando sobre el particular nos preguntamos el por qué. Si vivieron aquí desde mucho antes que llegaran los españoles y luego convivieron con ellos y con los criollos, si aún pueblan ciertas regiones del país… Evidentemente, este fenómeno respondió a una intencionalidad. Creemos que, como nuestro sistema educativo fue delineado a fines del siglo XIX, y en esos tiempos se estaban dando los últimos pasos de la campaña en contra de los nativos, por una parte, había que reducirlos a su menor expresión -no se los podía ignorar porque eran una realidad concreta, pero se los podía limitar a un espacio ínfimo dentro de los contenidos de estudio-, y por otro lado, había que crear conciencia de que eran “el enemigo”, la barbarie opuesta a la civilización, porque eso legitimaba la guerra. Desde entonces y hasta no hace mucho tiempo fueron marginados, silenciados e invisibilizados. La construcción de las representaciones simbólicas que se forjaron del mundo indígena y su territorio, estuvieron ligadas al proceso histórico de constitución del Estado Nacional, a su proyecto político y económico –que era el de los sectores dirigentes argentinos-, y a su concepto de identidad nacional que requería, por ejemplo, silencio en torno a las cautivas, asociándolo con la negación de esa vertiente mestiza y no tan blanca en la conformación de nuestra identidad.

La historiografía tradicional no fue ajena a este fenómeno. Recién a mediados del siglo XX, merced a un cambio paradigmático, que dio paso a la historia económica y social, se tuvo una visión diferente; pero no alcanzó para considerar a las culturas originarias como un campo de estudio, la cuestión pasó por analizar la “ocupación del espacio”, como si ese espacio hubiese estado vacío. Hace poco más de veinte años que sopla una brisa renovadora en este campo de investigación, buscando devolver a los aborígenes su presencia e identidad. Uniendo los esfuerzos de la historia y la arqueología, revalorizando la documentación escrita, los nuevos modelos interpretativos procuran encontrar explicaciones totalizadoras en vez de aquellas atomizadas que teníamos.

Así, se ha reformulado el concepto de frontera, que ya no se concibe como un límite territorial, como una línea imaginaria que separa, sino como un espacio social donde se entrelazaron relaciones complejas entre sujetos y grupos heterogéneos. Ya no se piensa en esa zona como escenario del choque entre los “blancos” y los “salvajes”, sino que se estudia el papel de los mestizos, los negros, los desertores, los “mercachifles”, los que trataban de recuperar a sus familiares cautivos, y tantos más que circulaban en ella.

Al estudiar en profundidad las sociedades originarias, comenzaron a derrumbarse ciertos prejuicios y preconceptos. Como explica Mandrini (2007), hubo que abandonar viejas ideas que calificaban al indio de “depredador” y asumir que desarrollaba múltiples actividades como pastoreo, agricultura, caza, recolección, además de la producción artesanal. Asimismo practicaba un activo comercio que vinculaba diferentes agrupaciones indígenas y a éstas con el sector euroamericano. Otra idea equivocada era la condición de nómade atribuida en general a los aborígenes que vivían al sur de la frontera. El autor que seguimos aquí advierte que “La alta movilidad de los indígenas, determinada por la circulación de los ganados, las actividades mercantiles, o la participación en parlamentos, asambleas o rituales colectivos, no debe confundirse con nomadismo (…) puede hablarse a lo sumo de un seminomadismo estacional determinado por las necesidades de mover los rebaños de los campos de verano a los de invernada”. Lo cierto es que hubo un gran vacío en la historia argentina después de la “conquista del desierto”, respecto a los indios. ¿Qué pasó con ellos? La mayor parte murió, los pocos que sobrevivieron –mujeres y niños en su mayoría- fueron capturados, obligados a vivir hacinados en la isla Martín García, o a la servidumbre. Algunos lograron la restitución de tierras donde asentarse, pero en muchos casos fueron despojados paulatinamente de las mismas con argucias diversas. “Las comunidades comenzaron así una larga lucha por la supervivencia que aún continúa. En ese proceso de un siglo, los pobladores nativos debieron cambiar -al menos para afuera, es decir, para el "blanco"- muchas de sus prácticas y costumbres y reformular sus identidades. Y lo hicieron exitosamente como lo demuestra su supervivencia en las peores condiciones.”

A NIVEL PROVINCIAL

Para observar cómo fue tratado el tema de las sociedades originarias en la historiografía sanluiseña –particularmente lo que refiere al siglo XIX- debemos remitirnos, en principio, a Juan W. Gez, el primer historiador de amplia trascendencia en nuestra Provincia. Este autor, no escapa a esa visión finisecular positivista. Cuenta con detalle solamente los sacrificios de los cristianos, sus necesidades y desamparo, su heroicidad, “las desgracias causadas a los pueblos fronterizos por los malones de los indios”, “el clamor de multitudes de familias que gemían en el cautiverio”. De modo tal, era “deber sagrado” de los gobiernos castigar al “común enemigo”. Los blancos llevaban adelante “cargas brillantes” o sufrían “dolorosas pérdidas”. Contrapone a “aquellos disciplinados y abnegados soldados” con la figura del “feroz Yanquetruz (…) el indomable habitante del desierto”. Asimismo pinta a “las hordas de salvajes a las que habría que escarmentar por su audacia” como seres casi infernales, mientras agrega que “la venganza de los bárbaros es insaciable” y que “su crueldad no conoce límites”.

No quedan dudas respecto a la posición de Gez. Lo mismo sucede con otros hombres de su época, como Germán Avé Lallemant quien, si bien no era un historiador, sí era hombre de ciencia. En un artículo editado en alemán en 1873 “Aus der Pampa”, que llegamos a conocer a través de la obra de Ferrari (1993; 111) expresa su visión acerca de los nativos:
“Los indios juegan un molesto rol en la seguridad diaria argentina. Atacan con sus tacuaras a los winca (cristianos), suben las mujeres a los caballos y huyen hacia el sur para entregar las muchachas y los animales a los caciques. El indio es cobarde, y artero, falso y pérfido. Asalta mujeres indefensas, niños y ancianos, pero no atacan (sic) a los hombres que suponen armados (…) ¿Ofrecerle la mano al indio y cerrar contratos con ellos? La historia de las colonias españolas tiene casi 400 años y dice claramente que no hay que hacerse ilusiones y sueños (…)”.
Está claro que la visión de la época no coincide con la actual. Hoy se piensa que la violencia de los indios “aparece como respuesta a la violencia ejercida por los poderes políticos nacionales y/o provinciales que necesitan la tierra y en el mejor de los casos, a la masa indígena como peones o sirvientes” (Martínez Sarasola, 2005).

Otro contemporáneo de Gez, Felipe Velásquez, manifiesta una posición similar:
“Eran de este modo los salvajes verdaderos dueños de vidas y haciendas, y sus planes de destrucción llevados al extremo de no dejar piedra sobre piedra se ejecutaban sin piedad. Los hombres no tenían perdón y desgraciado del que caía en sus manos, que era acto continuo sacrificado con crueles tormentos, sin que poder humano lo salvara”.
Sin embargo este espíritu inquisidor no se conforma con aquello de lo que intentan convencerlo y es capaz de vislumbrar algo más:
“Como una anomalía inexplicable notamos a cada paso en los anales de
la vida que es casi siempre el hombre civilizado quien arroja la primera piedra que ha de desencadenar el torbellino, que en sus ímpetus arrolla sin piedad al imprudente que lo produce, que sucumbe arrastrando consigo inmenso cortejo de víctimas inocentes.”
Si bien la mayoría miró para otro lado y unos pocos se asomaron apenas a la realidad indígena, hubo también algún ejemplo de visión clara y penetrante por parte de algunos hombres que se animaron a manifestarse en defensa del indio, lo que constituye un auténtico acto de valentía pues, ¿cómo hacerlo frente a una comunidad en la que se sembró y consolidó deliberadamente una simbología donde el indio es el enemigo, el malvado por naturaleza?... Sin embargo hemos hallado un ejemplo que no proviene de historiadores precisamente sino de un Gobernador: don Justo Daract, quien prohibió el comercio con los indios en 1855 por “los inmensos males que resultan al país y las continuas quejas que de ellos se originan, a consecuencia de que varios individuos se introducen al territorio de los indios, llevándoles licores espirituosos y otros artículos superficiales en cambio de hacienda; por cuya causa, careciendo ellos de esta especie de primera necesidad para su subsistencia, se ven obligados a cometer depredaciones en nuestras fronteras” (Pavón Pereyra, 1986).

Don Víctor Saá, figura señera entre los historiadores sanluiseños, no se detiene demasiado en el estudio de los primeros aborígenes. Critica severamente las afirmaciones de Gez a ese respecto, que considera erróneas y, desde su perspectiva absolutamente hispanista, minimiza el papel del indio en la conformación de la identidad sanluiseña, dice que de ellos no quedó nada. Vemos aquí un claro ejemplo de esa historiografía tradicional negacionista que sostenía que los nativos eran cosa del pasado y su lugar estaba en los museos. De todos modos, cuando le resulta inevitable referirse a la frontera, alude también a “la feroz indiada” o “los salvajes”.

Las expresiones “salvaje” o “bárbaro” como sinónimo de indígena estaban insertas en la mentalidad y en el lenguaje de los hombres del siglo pasado como algo natural. Así, lo descubrimos también en Laureano Landaburu quien, en su obra “Episodios puntanos”, habla de “nuestra epopeya contra el indio” y dice que “Triunfó allí la civilización contra el salvaje, gracias al valor heroico de nuestros soldados”, mientras que su visión de los naturales queda reflejada con claridad en el siguiente párrafo:
“Los salvajes, blandiendo sus largas lanzas, flotando al viento sus cerdas potriles y dilatando su grito, ululante y terrible, constituían una visión dantesca, capaz de poner pavura en los corazones mejor templados.”

Avanzando en el tiempo y adentrándonos en la segunda mitad del siglo pasado, se destaca la figura de Urbano J. Núñez (1980) quien, con su puntillosidad característica y la neutralidad de un cronista, no realiza juicios de valor, refiere a los “indios del sur” o a “la indiada”. Responde también al modelo positivista, donde el historiador reúne datos perfectamente documentados, pero no hace una verdadera interpretación.

Por su parte Néstor Menéndez, en la “Breve Historia de San Luis” (1994), realiza un aporte importante para el conocimiento relativo a los primitivos habitantes de San Luis, a la vez que expone los estudios más actualizados respecto a la distribución de los grupos protohistóricos. Con relación al siglo XIX y debido justamente a la brevedad de su obra, no profundiza el tema. De todos modos, representa una postura diferente, sin juicios valorativos que disminuyan la condición de los aborígenes frente a los euroamericanos y reconociendo que la violencia provenía de ambos sectores.

Hemos querido dejar para el final el comentario sobre la obra de Reynaldo Pastor por ser el historiador provincial que más se ocupó de la cuestión aborigen. En 1946 publicó “La Guerra con el indio en la Jurisdicción de San Luis”, y en 1970 “San Luis, su gloriosa y callada gesta”. Curiosamente, pese a lo exhaustivo de la investigación y al extenso lapso de tiempo entre una obra y la otra, su perspectiva casi no varía respecto a la de Gez. Habla de la “psicosis de terror y desesperanza” de los blancos frente al “despiadado furor” de los aborígenes, que se vuelca sobre aquellos como una “ola de barbarie”. Describe la situación del hombre de frontera en términos tales como
“Bajo la dura inclemencia del tiempo, sufriendo la carencia de alimentos y vestuarios, lejos de los auxilios de la ciencia y del socorro de los hombres, la lucha en la frontera fue penosa, difícil y desalentadora; las poblaciones vivían dominadas por el terror, en la retina de cada habitante se grababa la figura endemoniada del indio, en permanente y amenazador acecho.”
Trasluce en sus expresiones el pensamiento sarmientino que opone civilización a barbarie:
“El panorama era así en general en la América del Sud: las ciudades, simples reductos donde se levantaba y defendía la civilización; la campaña poblada de ganados, indios y gauchos, salvajes y hoscos elementos del nomadismo rural que tanto ha contribuido a retardar la organización y prosperidad del país.”
Sin embargo, en algún momento trata de justificar, casi como una contradicción, el salvajismo indígena;
“Su odio, su rencor, su ferocidad, despertaron posteriormente al conjuro de los bárbaros tratamientos que les dio el conquistador hispano con su nefasto régimen de encomiendas, y se reafirmaron a medida que las expediciones punitivas y armadas, le hacían sentir las consecuencias exterminadoras del civilizado arte bélico.
Así fueron despertando en el indio de América su incontenido espíritu de venganza y así se iniciaron sus malocas destructoras, punto de arranque de la lucha sin cuartel que más tarde tuvieron que sostener las armas nacionales (…)”
Por otra parte, procura una aproximación a la psicología del habitante de la frontera demonizando al indio:
“El desierto aterraba a los espíritus pusilánimes y hacía cavilar a los mejores templados. Su misteriosa profundidad, las leyendas espeluznantes que corrían de fogón en fogón, la historia mil veces repetida de la ferocidad india y su indestructible poder, puesto de relieve en cada maloca aterradora, y en fin, la certidumbre del sacrificio inevitable y del peligro agazapado en cada recodo del camino, turbaba las mentes produciendo consecuencias que eran el punto final de todos los sufrimientos. La deserción, la locura, el suicidio, eran algo irremediable.”
Asimismo los indios eran los que
“mataban y robaban siempre: sus avances y sus retiradas quedaban marcadas por inconfundibles huellas de sangre y dolor. Llegaban como un torbellino de odio, como una ráfaga vengadora (…)”
Y en cuanto a las intenciones de las fuerzas nacionales, expresaba que
“No se proclamó ni hubo de realizarse el exterminio del indio porque esta no era la solución humana del problema, pero sí, fue necesario reducir su barbarie, controlar sus dominios, acortar las distancias y quitarles las perspectivas de un territorio solamente limitado por el lejano e insondable horizonte, demostrándoles que podían ser batidos en sus propias guaridas y que su poder no era superior al de las fuerzas civilizadoras.”
Puestos ambos sectores en un plano de comparación, visualizaba
“Por un lado el indio rebelde, bravío, irreductible, inquebrantable en la defensa del solar nativo y en la imposición de su ley en la llanura; por el otro el hombre civilizado, indeclinable en el propósito de extender sus dominios e imponer su ley civilizante: por una parte el guerrero salvaje, potente en la iniciativa del ataque y fugaz en su retirada; por otra el soldado regular, valiente y tenaz en la prosecución de su consigna; de un lado la invasión permanente, el saqueo, el cautiverio, el robo, el incendio, la muerte; del otro la vigilia de día y de noche, la defensa con armas o sin ellas, la persecución generalmente infructuosa, el desgaste físico y moral de los hombres, cuyos nervios debieron ser de acero!”
No obstante su investigación lo llevó a darse cuenta que
“Sería ingenuo atribuir como causa exclusiva de la ancestral inteligencia del indígena, el odio y soberbia de los nativos, el primario concepto de sus derechos, o su espíritu de revancha y venganza. El malón obedecía también a otra razón de orden comercial y de utilidad práctica, en la que los indios a veces eran simples intermediarios, pagados a vil precio por los verdaderos beneficiarios de un tráfico altamente inmoral.”
Y deduce otra motivación más para los malones:
“…era una forma de mantener aterrorizados a los cristianos, evitando su vecindad y también que extendieran sus explotaciones rurales, sobre lo que ellos consideraban sus dominios al solo efecto de su tránsito tranquilo con el producto del robo.”
No queda ninguna duda respecto a la postura de Pastor: en ningún momento se plantea la posibilidad de que los naturales tuvieran algún derecho de posesión sobre las tierras que habitaban. Es más, desde el título mismo de la obra “La guerra con el indio…” ya se coloca en el lugar del blanco. Evidentemente, está imbuido del pensamiento tradicional, lo mismo que la mayor parte de los historiadores sanluiseños de su siglo.

FINALMENTE

En términos generales, así como entre fines del siglo XIX y principios del XX se destacó desde la historiografía la realidad de los euroamericanos de la frontera y se silenció la de los nativos, luego sobrevino la antítesis, los indios y su injusto relegamiento pasaron a ser los protagonistas, abundaron las reivindicaciones no sólo a partir de la historia sino también del arte, en particular la música y la literatura. Actualmente vivimos el momento de la síntesis: las víctimas fueron tanto los indios como los cristianos de la frontera y la responsabilidad fue del joven Estado Nacional encarnado en una elite dirigente ansiosa por extender el territorio productivo a cualquier precio (Santamaría, 2009). Sin embargo, en San Luis, prácticamente no operó ese segundo momento, y si lo hizo fue tan tímidamente que ni se notó, y con respecto al tercero, lo estamos construyendo.

Hasta donde hemos podido consultar, observamos en nuestra Provincia el predominio de una historiografía ligada al paradigma positivista, con una visión segmentada respecto a los aborígenes:
*Un primer momento, el de la conquista y poblamiento español, donde la perspectiva es hispanista-paternalista. Con esto queremos expresar que se defiende la política española de protección hacia los indios, en oposición a cualquier visión indigenista que pudiera intentar asomar.
*Un segundo momento, el del siglo XIX, cuando los indígenas se transforman en un “problema” muy peligroso que es necesario neutralizar.
*Y un tercer momento, donde la figura del indio desaparece, no tanto por la mortandad de la guerra, que fue importante, sino porque se lo ignoró.

En suma, y según estos escasos ejemplos, podemos concluir que la historiografía sanluiseña tiene un vacío que llenar, una deuda pendiente con sus habitantes originarios, por la escasez de conocimiento actualizado en ese orden. Consideramos que, además de las dificultades que podríamos llamar ideológicas, existen otras que provienen de dos causas principales: por un lado, el vaciamiento que sufrió a lo largo de su accidentada vida el Archivo Histórico de la Provincia, y por otro, el hecho de que la Universidad Nacional de San Luis no tenga una carrera de grado relacionada directamente con la Historia, a diferencia de otras Provincias donde vemos desarrollarse ampliamente la actividad científica a partir de las investigaciones que fomentan sus más altas casas de estudio. El esfuerzo queda entonces atomizado, en manos de investigadores independientes y de unos pocos organismos no gubernamentales, carentes de apoyo oficial, como son la Junta de Historia de la Provincia y el Centro de Estudios Históricos y Folklóricos de la Villa de Merlo, cuyos miembros bregamos permanentemente por llenar los vacíos, actualizar y acrecentar día a día el conocimiento de nuestras raíces.

BIBLIOGRAFÍA
FERRARI, Roberto. “Germán Avé Lallemant”. Ed. Nahuel S.A. San Luis, 1993.
GEZ, Juan W. “Historia de San Luis”. Edición en fascículos del Diario de la República. San Luis, 1996
LANDABURU, Laureano. “Episodios Puntanos”. 1949. Biblioteca Digital www.sanluis.gov.ar
MANDRINI, Raúl “La historiografía argentina, los pueblos originarios y la incomodidad de los historiadores” Revista Virtual ”Quinto Sol”, Santa Rosa, en./dic. 2007.
MARTINEZ SARASOLA, Carlos. “Nuestros paisanos los indios”. Emecé, Serie Memoria Argentina. Bs. As., 2005.
MENÉNDEZ, Néstor P. “Breve Historia de San Luis”. C.E.P.A. San Luis, 1994
NÚÑEZ, Urbano J. “Historia de San Luis”. Plus Ultra, Colección Historia de nuestras Provincias. Bs. As. 1980.
PASTOR, Reynaldo. “La Guerra con el indio en la Jurisdicción de San Luis”, 1946. Biblioteca Digital www.sanluis.gov.ar

PAVÓN PEREYRA, Enrique (Dir.). “San Luis, sus hombres, su historia, su cultura”. CEYNE SRL en exclusividad para el Gobierno de la Provincia de San Luis. 1986.

SAÁ, Víctor. “San Luis, ciudad Cabildo”. Biblioteca Digital www.sanluis.gov.ar
“La psicología del puntano”. Edición del Diario de San Luis, 1992.
“San Luis en la gesta sanmartiniana”. Fondo Editorial Sanluiseño,
1991

SANTAMARÍA, Graciela R. “LOS ABORÍGENES DE SAN LUIS I. El período hispánico. Una mirada desde la perspectiva social”. Edición de la Junta de Historia de la Provincia de San Luis, 2009.
“LA FRONTERA DEL SUR DE CÓRDOBA Y SAN LUIS. REFERENCIAS A SAMPACHO EN LA DOCUMENTACIÓN PUNTANA ENTRE 1823 Y 1826”. VIII Jornadas de Arqueología y Etnohistoria del Centro Oeste, UNRC, 26, 27 y 28 de Agosto de 2009. Inédito.

VELÁZQUEZ, Felipe. “EL CHORRILLERO”. 1910. Biblioteca Digital www.sanluis.gov.ar

viernes, 11 de septiembre de 2009

LA FRONTERA DEL SUR DE CÓRDOBA Y SAN LUIS. REFERENCIAS A SAMPACHO EN LA DOCUMENTACIÓN PUNTANA ENTRE 1823 Y 1826.

LA FRONTERA DEL SUR DE CÓRDOBA Y SAN LUIS. REFERENCIAS A SAMPACHO EN LA DOCUMENTACIÓN PUNTANA ENTRE 1823 Y 1826.
GRACIELA R. SANTAMARÍA
Junta de Historia de la Provincia de San Luis
Villa de Merlo, San Luis
gra-santamaria@hotmail.com

RESUMEN

Una breve serie de cartas enviadas desde el Fuerte San Lorenzo, la avanzada de San Luis sobre la frontera con el indio, al Gobierno de la Provincia y algunas intercambiadas con el Fortín San Fernando, situado muy probablemente en el actual pueblo de Sampacho, dan pie para hilvanar una relación de ayuda mutua frente a los ataques indígenas entre las localidades del sur cordobés y sanluiseño. La particularidad de estas comunicaciones, que abarcan los años comprendidos entre 1823 y 1826, es que mencionan a Sampacho, un pueblo fundado oficialmente en 1875, tras la llegada del ferrocarril, y que se nutrió de habitantes a partir de entonces, merced a la inmigración europea. Lo curioso es que, según evidencian estas cartas, el nombre ya se usaba desde mucho antes. La documentación analizada, que se guarda en el Archivo Histórico de la Provincia de San Luis, refiere indistintamente a San Fernando y a Sampacho (o Sampacha o San Pacho).
PALABRAS CLAVE
Frontera – Fortín San Fernando – Sampacho – San Luis

INTRODUCCIÓN

Durante la primera mitad de la década de 1820, la frontera sur fue escenario de sucesivos enfrentamientos y acuerdos. En palabras de Martínez Sarasola (2005), “Los sinceros intentos de algunos patriotas de la Revolución [se refiere a la Revolución de Mayo de 1810] que buscaban la integración con las comunidades indígenas pronto desaparecieron, ensombrecidos por la lucha en la frontera, expresión real de un conflicto interminable y de fondo: la pelea por la tierra”. El mismo autor habla de una “agotadora e infinita vigilia” que se vivía en ese espacio, utiliza esas expresiones para referirse al sector aborigen, pero aquí las aplicaremos también a sus habitantes euroamericanos.
Presentaremos una serie de siete cartas enviadas desde el Fuerte San Lorenzo, la avanzada de San Luis sobre la frontera con el indio, al Gobierno de la Provincia y algunas intercambiadas con el Fortín San Fernando – junto a la actual localidad de Sampacho-, que dan cuenta de esa angustiosa vigilia en la que los hombres de la frontera procuraban anticipar los movimientos de los indios y prevenir las consecuencias posibles de un malón.
La particularidad de estas comunicaciones, que abarcan los años comprendidos entre 1823 y 1826, es que mencionan a Sampacho, un pueblo fundado oficialmente en 1875, tras la llegada del ferrocarril, y que se nutrió de habitantes a partir de entonces, merced a la inmigración europea. Lo curioso es que, según evidencian estas cartas, el nombre ya se usaba desde mucho antes. La documentación analizada, que se guarda en el Archivo Histórico de la Provincia de San Luis, refiere indistintamente a San Fernando y a Sampacho (o Sampacha o San Pacho).
Adherimos a los modelos interpretativos actuales, que consideran a la frontera no como un límite entre dos mundos opuestos, sino como un espacio más o menos amplio, donde convivían sociedades dispares entrelazadas por la negociación o el conflicto y habitada también por diversos tipos humanos que no necesariamente eran euroamericanos o indios. Lo caracterizaba “la arbitrariedad, el riesgo, la ilegalidad, la impunidad y el desamparo más absoluto” (Roulet, 2005), como así también una cierta permeabilidad que permitía a los sujetos que no se hallaban contenidos dentro de su ámbito original, emigrar hacia el otro.

LOS DOCUMENTOS

Para González Coll, hay tres tipos de documentos que permiten comprender la vida en la Frontera. Un primer grupo, compuesto por la documentación militar, a través del cual se vislumbran directa o indirectamente las intenciones del estado nacional; un segundo grupo, que comprende la documentación civil, “con sus reclamos de estabilidad y seguridad para el progreso de sus negocios haciendas y quehaceres de la frontera”; y un tercer grupo desde el cual se puede reconstruir la voz indígena. Los que usamos en este trabajo podrían considerarse dentro del primer grupo, sin bien cuesta mucho leer entre líneas, no hay demasiadas connotaciones en el discurso del hombre sencillo de la frontera que apenas si sabe escribir, trasunta sí su preocupación por sobrevivir y el abandono en que se encuentra por parte de los gobiernos centrales.

• El Primero
[Doc. 3429 – Carp. 30 – 29/11/23 - Desde el Fuerte de San Lorenzo al Gobernador de San Luis]
“Son las dos dela tarde y hacavo de llegar a este destino pr. qe. me demorado pr. el camino pr. los auxilios pr. no estar muchas ocasiones los auxiliares en sus casas pr. casualidad pr. eso hasido la demora hoy le remito al hombre qe. ha venido de tierra adentro pa. qe. V.S. lo examine vien pr. lo qe. (oygo?) me parese no ser cosa de cuydado hemos determinado con el Jues mandar mañana dos hombres a los mesmos Yndios pa. qe. nos traygan una noticia sierta y qe. uno venga y el otro se quede allá pa. qe. los observe alos Yndios si ay algo o no. Las (postas?) militares ya estan puestas y son las siguientes en lasTosquitas Ramon Blanco en el Oratorio Dn. Gaspar Ojeda en el puesto el paso de avajo el moso (Ortis?) en el chorrillo Jose avesilla todos ya estan prevenidos qe. esten con quatro cavallos prontos de dia y noche pa. lo qe. se ofresca.
La noticia era de qe. venian los Yndios a dar en esta frontera en esta luna qe. viene es qe. la traydo un moso qe. vino de Sampacho qe. a el le havian dicho dos Yndios qe. encontró en el camino qe. ivan pa. la villa este moso ya no esta aquí por eso no se lo mando tambien, los dos pampas estan siempre aquí detenidos (manchado, ilegible) pasa hoy a revisar el armamento qe. hay y hacerlo limpiar V.S. no tenga cuydado qe. yo he de aser qto. esté amis alcanses pr. la felicidad de ntro. Paes.
Dios Gue. a V.S. ms.as. Front a. de San Lorenzo y Nov e. 29 de 1823
Jose Ant o. Becerra
[Al] Sor. Gov or. Intend. te. Dn. Jose de los Santos Ortiz

Estamos ante una actitud de alerta por parte de los hombres de frontera, no sólo el que cumple la función de comandante (posiblemente un miliciano) sino también el juez, actúan rápidamente frente a un aviso de posible ataque mandando buscar una confirmación y preparando las postas militares correspondientes para que cualquier notificación de urgencia llegue en el menor tiempo posible. La “noticia” llegó por boca de “un moso que vino de Sampacho”, aparentemente un transeúnte circunstancial. Este era uno de los modos más frecuentes en que circulaban las noticias, además de las conducidas por los “chasques”. En este caso la novedad no provino originalmente del mencionado poblado sino que el portador accedió a ella en el camino, circunstancia también común.

• El Segundo
[Doc. 3423 – Carp. 30 – 25/12/ 1823 – (Desde San Lorenzo)]
Acaba de avisarme Antonio Dias qe. los Yndios del Cuero reunidos con los de Quicho intentan venir a robar de esta Front a. la has da. de caballada y yeguada qe. encuentren diciendo qe. si de aca los sintieren bienen dispuestos a pelear. Esta noticia la da el tal Dias Vno. de Sampacha, el Capatas de los Cesares, y otros barios estan conformes en ella. Yo estoi haciendo correr el campo, y sin embargo me ha parecido ponerlo en noticia de V.S. para qe. se sirva determinar lo qe. le paresca conven te.
Dios Gue. a V.S. ms.as. Front a. de San Lorenzo 25 de Dre. de 1823
Leoncio Suares
[Al] Sor. Gov or. Dn. Jose Santos Ortiz

Nuevamente un vecino de Sampacho es el portavoz del alerta. Sin embargo, lo que aquí salta a la vista es la diferencia de una letra en el nombre de la localidad: ¿por qué Sampacha? ¿Sería un error de grafía? No. Cuenta la tradición oral que la actual denominación proviene de una voz indígena, Zampa-Pacha, cuyo significado es tierra que se mueve (en alusión a los frecuentes temblores telúricos que sufre la zona). Evidentemente estamos ante un estadío de esa evolución. Ribero (2006) encontró algunas referencias más antiguas, dice que “en el libro de Cuentas y Haberes de Cayetano Proni, un comerciante ‘mercachifle’ que realiza sus transacciones en este ámbito fronterizo en 1805 y 1806” figuran varios pueblos de la zona, entre ellos Sampacho, y agrega que este último “posiblemente haga referencia a la existencia de pobladores junto o en los alrededores del Fortín San Fernando”. A su vez, un voluntarioso y esforzado amigo de la historia de Sampacho, el Sr. Armando Vega dice que el documento más antiguo que pudo ver –con el nombre de Sampacha- data de 1738 y se relaciona con una venta de tierras .

• El Tercero
[Doc. 3425 – Carp. 30 – 26/12/23 – (desde San Lorenzo)]
Ayer 25, pr. la tarde llegó de adentro Jerónimo Fernandez quien fue pa. alla con negocio de Dn. Bentura Reta dirigiendose pr. la tolderia qe. llaman el Cuero, donde encontró con el Cacique Santiago, quien le instó qe. se volviere pr. estar los demas adentro de mala fe: que Quicho havia hecho chasque al Cacique Coronado de qe. a Dn. Juaquin Moutiño habian saqueado en Lebuco, qe. este pasó siempre a Maribil, y qe. alli decian qe. iban a matarlo.
En la actualidad andan aca dos indios de adentro qe. son (ilegible) y Juan Manl. a estos tengo mira de detenerlos aca hasta qe. V.S. se sirva comunicarme su deliberas on. pr. ser presumible sean espias dichos Yndios de los de adentro pa. dar su golpe con mas seguridad según las anteriores noticias qe. dan de Sampacho, y Santa Catalina, como en mi anterior a esta comuniqué a V. S. Lo cierto es qe. dicho Fernandes se volvió del Cuero sin pasar a haser negocio pr. las malas noticias de Santiago y otros, y estas ami ver piden iguales precausiones y medidas qe. eviten algun daño de mal grave.
Dios Gue. a V.S. ms.as. Front a. de Sn. Lorenzo 26 de Dre. de 1823
Leoncio Suares
[Al] Sor. Gov or. Dn. Jose Santos Ortiz

Las especulaciones que aquí se manifiestan dan la pauta del estado de ansiedad y tensión que se vivía en los fuertes; cualquier precaución parecía insuficiente: los indios que llegaban de “adentro” podían ser espías, ¿convenía detenerlos? La inseguridad del signatario permite entrever la poca claridad en las políticas referidas a las relaciones criollo-indígena. Asimismo el comerciante que se atrevió a llegar hasta el Cuero, se volvió sin “haser negocio” por precaución frente al ambiente hostil que imperaba entre los indios. Pero nos interesa detenernos en la frase “según las anteriores noticias qe. dan de Sampacho, y Santa Catalina, como en mi anterior a esta comuniqué a V. S.”. La misma da cuenta de la circulación de noticias entre Sampacho, Santa Catalina, el Fuerte San Lorenzo y la propia ciudad de San Luis, como un eje que operaba eficazmente para la ayuda mutua y que, según veremos en el siguiente documento, también incluía a la “Villa de la Concepción” (Río Cuarto).

• El Cuarto
[Doc. 3617 – Carp. 32 – (Desde Fortín San Fernando, 12/10/1825)]
Sr. Mayor del Ejert o. Dn. Jsph. Antonio Becerra
Fortín de San Fernando y Otuv e. 12 de 1825
Con esta fecha a cavo detener hoficio del Sor, Com te. de la Villa de la Conp on. en el que me comunica que ha cava de tener haviso de los indios amigos en que sele dise que hasalido para estas provincias el Cacique Pallatrrus; y se inora su destino lo que comunico a V.M. para sumayor inteligencia.
Deseo a V.M. toda felicidad y mande a este su ate mo. Q.S.M.B.
Pastor Lucero

A partir de esta misiva se puede observar cómo se pone en marcha el sistema defensivo de avisos que entrelazaba a los diferentes establecimientos fronterizos: indios amigos dan la voz de alarma respecto a los movimientos de un determinado cacique que, unos meses después, efectivamente terminará por llevar a cabo un ataque sobre la zona. Desde Río Cuarto se avisa a San Fernando y desde allí a San Lorenzo. En ese lugar se sumará otra comunicación que viene a reafirmar la primera, proveniente de tierra adentro, como observaremos en el siguiente documento.

• El Quinto
[Doc. 3619 – Carp. 32 – (Desde San Lorenzo)]
Somos las 9 de la mañana y acabo de recibir dos partes, uno del comandante de Sampacho y el otro de Tierra adentro de D. Joaquin Moutiño qe. los qe. incluyo a V.S. originales. Con esta fecha hago venir la gente del Rio Quinto qe. la tenia citada pa. segunda orden; según vengan las noticias no perderé momentos sin comunicarlas a V.S.
Dios Gue. a V.S. ms. as. Sn. Lorenzo 13 de Octubre de 1825
Jose Antt o. Becerra
[Al] Sor. Gov or. Intend. e. de la Provincia de S. Luis

Ya no quedaba lugar a dudas: el peligro era inminente. Fue preciso comenzar a reunir gente para la defensa. Aquí nos falta una de las piezas del “rompecabezas”, la carta que envió Joaquín Moutiño desde tierra adentro. Lamentablemente, el Archivo Histórico de la Provincia de San Luis ha sufrido a lo largo de su existencia circunstancias muy difíciles, que no viene al caso explicar, pero que lo despojaron de la mayor parte de su contenido; de tal modo, cuando pretendemos hilvanar acontecimientos en base a los documentos que guarda, nos encontramos con vacíos de este tipo que obligan al historiador a realizar un mayor esfuerzo interpretativo.

• El Sexto
[Doc. 3791 - Fortín San Fernando al Fuerte San Lorenzo – 29/04/1826]
Sn. Fernando 29 de Abril de 1826
Sor. Teniente Dn. Lionzo Suares Mimas estimado compañero Recivi la muy apreciable suya en que mi dice qe. le participe las novedades es neste punto asta aquí estamos con felicidad, adios Gracia lo qe. ase asanta Catalina es verdad qe. an avansado ise llevaron las asiendas y dos cautivos y a distancia de una legua larga (ilegible) y los siguió la jente de la Villa y la Nuestra y antes de reunirse los alcanso la jente de la villa y no ivan mas de cuarenta onvres (testado: pero) se formaron los indios payastrus es el qe. manda los indios y Dn. Pedro vengolea ala gente dela villa y an entregado como mil cavesas de ganado y la cautiva pero se llevaron todas las cavalladas y la yeguada y algun lanar y esto qe. an entregado es por un engaño qe. le hicieron al indio payatrus diciendole qe. la jente (ilegible) estava adelante y la mia en el momento (procuró?) retirarse dejando tres chuzas y dos machetes según me dicen y van redotandose sinque los atropelle nayde tanvien se qe. le mando decir Dn. Pedro Bengolea al cacique payatrus qe. quiriya tener el onor de conocer y contesto diciendo qe. el no queriya conocer los Cristianos pero no an muerto anadies Es lo qe. se save pr. aca y (ilegible) A este su servidor QBSM (sic)
Pastor Lucero

Si los hechos no fueran tan dramáticos, el lector de este documento podría llegar a esbozar una sonrisa frente al optimismo del redactor: “estamos con felicidad, adios Gracia”, porque no hubo víctimas fatales, “sólo” el robo de hacienda y dos cautivos, de los cuales uno fue recuperado. Una señal del alivio que sintió frente a un acontecimiento que pudo ser mucho más grave, pero que creemos remite a la extensa tensión de la espera previa. El ataque recayó finalmente sobre Santa Catalina, sin embargo desde la Villa y el Fortín contribuyeron en la persecución de los agresores y el rescate parcial de lo que habían robado. Esto último gracias a una treta que no queda demasiado explícita. Otra cuestión interesante es la actitud de los líderes de ambos bandos: por un lado, Bengolea intenta un acercamiento al cacique, tal vez aprovechando el momento para ganarlo como aliado, y por otra, éste lo rechaza con firmeza (quién sabe cuáles serían sus experiencias previas con los “blancos”) .

• El Séptimo
[Doc. 3792 – Carp. 1/5/26 – Desde San Lorenzo al Gobernador de San Luis]
Sor. Gov or. Dn. Jose Santos Ortis
Sn. Lorenzo y Mayo 1° de 1826
Mi muy rrespetado señor el dia qe. llegue a este lugar lo hallé todo lleno de nobedades de yndios comenze a especulizar bien el asunto y no he podido sacarle (ileg.) y he tratado de averiguar de los yndios qe. estan biniendo todos los dias a tratar aquí y solo me disen qe. pallastruz el cacique salio a (ileg.) y qe. dijo qe. sino allava en los campos a havia de arriar de cualquiera (ileg.) de los cordoveses y qe. este devia ser el qe. arrio la asienda de Santa Catalina no contento con esto le hise averiguar al com te. de Sn. Pacho y manda la contestación qe. yncluyo para qe. V.S. se serciore del.
Por lo qe. ase el fuerte ya está al concluirse la puerta si a caso ay como
mandar aser un cerrojo y un acha como la qe. tenia el (ileg.) seria vueno pues me parese qe. se nesecita Las partidas estan spre. corriendo el campo como no havido nobedad ninguna de fundam to. no le he contestado ayer dando la rrespuesta de pastor qe. ha tardado quatro dias Dn. Juaquin no esta tierra adentro ni se save donde esta pr. qe. aquí lo esta aguardando (ileg.) con la tropa y no parese asta haora.
Pasela vien …..
Jose Anto. Becerra

En esta oportunidad, la alusión es a “San Pacho”, y nos animamos a suponer que proviene del escaso manejo de la escritura. El mismo signatario, en otra comunicación, escribió el nombre del pueblo correctamente, por lo tanto, puede suceder que el firmante no fuera el redactor, sino que la dictara, en ese caso podría tratarse de la grafía de un tercero, lo que explicaría las distintas formas de escribir el nombre. Estas cuestiones se relativizan cuando observamos que en una misma misiva se escribe “vengolea” y “Bengolea”, quizás el apuro y las emociones contribuyeran a la existencia de estas diferencias. Asimismo, debe recordarse que el conocimiento insuficiente hacía que se escribiera como se hablaba (naides, laidicho, etc.).
En otro orden, vemos el contraste entre los indios aliados, “qe. estan biniendo todos los dias a tratar aquí”, y los enemigos, protagonistas del malón. A su vez los primeros cuentan cuáles son las intenciones del cacique Pallastrus las que, expresadas en otros términos, serían arriar ganado de las pampas y si no lo encontraba, robarlo. Creemos que en estas sencillas palabras se encuentra buena parte de la explicación acerca del por qué de los ataques indígenas a los establecimientos fronterizos.

FINALMENTE

El contenido de estas cartas permite reflexionar acerca de varias cuestiones, entre ellas,
1- el origen de un pueblo del sur cordobés,
2- la relación entre los enclaves militares fronterizos,
3- entre éstos y los indios –aliados y enemigos-,
4- y la precariedad de la vida en Fuertes y Fortines.

1- Con respecto al surgimiento de Sampacho, sabemos que Sobremonte fundó el Fortín de San Fernando en 1785, con el fin de consolidar la frontera y proteger la ruta que se extendía entre Buenos Aires y Chile. Es muy probable que el Fortín fuera erigido junto a un poblado indígena preexistente conocido como Sampacha. Lo que sí nos permiten afirmar categóricamente los documentos expuestos más arriba es que, mucho antes de su fundación oficial, la localidad ostentaba su nombre actual.

2- Evidentemente, el aislamiento y la escasez de hombres en las avanzadas fronterizas provocó que se organizaran de manera solidaria, dando aviso de los peligros las que asechaban y acudiendo en auxilio unas de otras. Esa red de protección intangible operaba entre los Fuertes San Lorenzo y Santa Catalina, el Fortín San Fernando (Sampacho) y la Villa de la Concepción (Río Cuarto) –además de otros lugares como La Carlota- e incluía a los pobladores vecinos quienes, en caso de un ataque indígena, podían ser las primeras víctimas, por cuanto sobre ellos recaían el robo de haciendas y el cautiverio.

3- Pastor (1946) encuentra una gran similitud entre la acción de los cristianos y los indios en tanto espiaban, enviaban emisarios, se dejaban capturar y daban noticias falsas… Parece que la frontera y sus circunstancias ejercían una especie de influjo que unificaba las conductas y les permitía comprenderse mutuamente. Así, explica el mismo autor, “ya se sabía que si la invasión la traía Painé, Pichún, Yanquetruz, Epugner, Baigorrita o Pincén, cruentos y devastadores debían ser sus resultados; si Pallastrus, Colipay, Carripilun, etc., había que atender más a sus rapacerías que a sus ataques iracundos y exterminadores; con los primeros se librarán a poco andar grandes batallas y simples correrías con los segundos”. Expresiones que coinciden con lo que muestran nuestros documentos, sobre Pallastrus en particular. Paralelamente, al margen de los conflictos y en la medida que éstos los permitían, se hacían negocios.

4- Mucho se ha escrito ya sobre los rigores de la vida en fuertes y fortines, no es necesario redundar aquí. Tuvimos oportunidad de leer otras comunicaciones enviadas desde el Fuerte San Lorenzo a San Luis pidiendo casi con desesperación el envío de víveres y armamentos. Dice Reynaldo Pastor:
“La lucha era desesperada porque a los hechos tangibles había que
sumar los que influían para mantener un ambiente poblado de
sugestiones tétricas y temores torturantes. Un día se anunciaba que los
gobiernos de Córdoba, Mendoza y San Luis se combinaban para resistir
una formidable invasión de los Pincheiras; al siguiente se informaba
que el Morro y el Portezuelo habían sido asolados; un día cundía la noticia
de que la invasión asolaba toda la provincia, que Blas Videla había sido
comisionado para comprobar tan aterradora información, que los
Pincheiras ya estaban sobre el Salado, y que Pallastruz el terrible se
había volcado desde el limite de Córdoba con sus lanceros aterrorizando
a los pobladores desde el Morro hasta San Lorenzo(…)
Como expresamos al principio, es difícil comprender si afectaba más el peligro real o la tensión de la vigilia.
Así como entre fines del siglo XIX y principios del XX se destacó desde la historia la realidad de los euroamericanos de la frontera y se silenció la de los nativos, luego sobrevino la antítesis, los indios y su injusto relegamiento pasaron a ser los protagonistas, parece que vivimos el momento de la síntesis: las víctimas fueron tanto los indios como los cristianos de la frontera y la responsabilidad fue del joven Estado Nacional encarnado en una elite dirigente ansiosa por extender el territorio productivo a cualquier precio.

domingo, 19 de julio de 2009

LA DÉCADA INFAME EN SAN LUIS

SAN LUIS Y LA DÉCADA INFAME

INTRODUCCIÓN

LA “DÉCADA INFAME”
La mayoría de los historiadores coinciden en ubicarla entre 1930 y 1943, superando un tanto a la expresión década. Sin embargo, otros como José María Rosa, la entienden como un lapso algo más acotado: de 1932 a 1943. Más allá de esta escasa diferencia temporal, todos la conceptúan a la manera de Carlos Ibarguren cuando expresó “la política interna durante este período presenta un cuadro de corrupción, fraude y decadencia tan lamentable que ha sido calificada por algunos como ‘década infame’.”
El golpe de estado de 1930 marca una novedad para la democracia argentina, en adelante y a menudo se recurrirá a la ruptura del orden constitucional como solución ante las crisis político-institucionales. La restauración conservadora devolvió el poder a la elite que lo había detentado antes del ciclo radical. Este grupo, que soportó con irritación el avance de las clases medias, se propuso combatir con firmeza al radicalismo mientras acariciaba la idea de abolir la Ley Sáenz Peña para reducir la participación política. Hubo un retorno a las prácticas fraudulentas en los comicios. El fraude patriótico –según el gobernador de la Provincia de Buenos Aires Manuel A. Fresco-, era necesario porque el pueblo no sabía lo que le convenía. Se justificaba lo injustificable en el menosprecio de las clases menos privilegiadas. Se firmó el Pacto Roca-Runcimann, que prácticamente colocaba en manos británicas el manejo de nuestra economía. Se llevaron a cabo negociados oscuros para el enriquecimiento de unos pocos en desmedro de otros –la mayoría-. Los asesinatos, el engaño, todo valía; y por si esto fuera poco, se debieron soportar los efectos de la crisis económica del ’30 y la Segunda Guerra Mundial.

EL INTERROGANTE
Hemos observado en otras épocas un paralelismo entre los procesos que se desenvolvieron a nivel nacional con los acontecimientos provinciales. Vaya como ejemplo el régimen roquista de fines del siglo XIX con el régimen mendocista de nuestro terruño. En este marco encaja nuestra preocupación:
¿Hubo en San Luis una “década infame”?
La tarea que emprendemos se parece mucho a la del “abogado del diablo”; buscar las huellas de actos repudiables que encajen con la denominación de la etapa que nos ocupa, resulta una labor bastante ingrata. Por otra parte, e inevitablemente, surge la pregunta: ¿Hubo algún momento en nuestra historia en el que las instituciones funcionaran con absoluta pureza y en la que no existiera algún tipo de crisis? No lo creemos posible. Por lo tanto se trata de una cuestión de matices, subjetiva y discutible. ¿Es esta una época peor que otras? El lector juzgará…

LAS FUENTES
La investigación se basa fundamentalmente en documentos periodísticos, sobre todo en La Reforma, órgano del cual se conservan casi todos sus números en el Archivo Histórico Provincial, y que nos parece confiable –en este caso- porque si bien se identifica con el partido gobernante, el Demócrata Nacional (antiguo Liberal), el hecho de pertenecer a una corriente interna distinta le permite ser bastante crítico.

“GOBIERNOS PUNTANOS”
“En San Luis, gobernando como gobiernan siempre los mismos parientes, no suceden grandes cosas, por la sencilla razón de que allí jamás pasa nada, ni siquiera el cuarto de hora emocional que en otras partes supone la elección, que resulta allí un acto desprovisto de interés y que si termina con un escrutinio no es por saborear el acre momento de una alternativa, sino por averiguar si todos los que fueron mandados al comicio han cumplido con la consigna…”
“LA VOZ DEL INTERIOR”
(Citado por LA REFORMA. San Luis, Diciembre 3 de 1934, p.2)
CAPÍTULO I
LOS PRIMEROS AÑOS (1930 – 34)

LO MÁS DESTACADO.
Comenzamos la tarea a partir de la revolución del 6 de septiembre de 1930. La Intervención Nacional a las Provincias que sobreviene inmediatamente no alcanza a San Luis y a Entre Ríos porque sus gobiernos no eran radicales (Arancibia Rodríguez y Laurencena, respectivamente), y porque, según LA REFORMA, antes del Golpe “política y administrativamente se hallaban fuera del cuadro general. Eran las enemigas, las amenazadas, las condenadas...” . Estas expresiones nos van pintando la postura del mencionado periódico y el panorama se aclara aún más cuando vemos que las referencias a Yrigoyen son siempre en tono descalificador, como por ejemplo (y aquí usaremos la más benévola), “ex – dictador”.
Durante los primeros años, correspondientes a los gobiernos de Laureano Landaburu, Toribio Mendoza y Ricardo Rodríguez Saá podemos señalar varios episodios desviados de las normas.
*El gobierno no cumple debidamente sus funciones. En oportunidades reiteradas el periodismo expresa sus quejas hacia los legisladores que no sesionan por falta de quórum, dándose el caso de que pasen hasta dos meses sin que se reúnan. Esto representa una situación de inconstitucionalidad, porque la Carta Magna establece un mínimo de diez sesiones mensuales. Pero la protesta va aún más lejos: en las planillas de asistencia figuran casi todos los Diputados presentes y cobran sus dietas como si realmente trabajaran. Para explicarlo con palabras de la prensa, digamos que “ la Honorable Cámara se reúne muy pocas veces, en agosto sólo un día, el 19, sin embargo en la planilla donde se asientan las asistencias figuran casi todos los Diputados con 8 y 10 días de sesión. Esto no ha sido inconveniente para que cobraran sus dietas...”
Más o menos lo mismo sucede con los Concejales de la capital, su asombrosa falta de asistencia hace fracasar las sesiones.
Otras irregularidades acerca del funcionamiento del Estado Provincial quedan en evidencia cuando LA REFORMA da rienda suelta a su enojo contra Jueces y Secretarios de Tribunales que han ordenado la publicación de edictos en un diario determinado (LA OPINIÓN), acusa de aduladores del gobierno a sus colegas y se pregunta “Por qué no comenta los gastos del gobierno (...) muchos cientos de pesos sin acordarse para nada de la Ley de Contabilidad que ordena licitaciones?(...) Por qué no comenta los pagos indebidos por publicaciones de balances que no se publican?” o “cierta aviación presupuestívora que tantas erogaciones causan al tesoro del estado?” o “el uso que se hace de cierto automóvil oficial?...”
Este mismo periódico se encarga de fustigar permanentemente a los que no respetan la Ley de Incompatibilidad, como por ejemplo, cierto diputado por la capital que después de ser electo ocupa cargos públicos a sueldo.
*Comerciantes inescrupulosos especulan con el precio de artículos de primera necesidad. El comercio del pan, la carne y el carbón y la leña están en manos de grupos que sobrevalúan estos elementos a la hora de venderlos al público. Existe una notable desproporción entre el precio de la materia prima y el producto listo para consumir; la situación se califica como “especulación vergonzoza”, mientras se desliza un lamento porque “...el Gobierno no ha tomado ninguna medida contra los rusos especuladores en la compra de carbón y leña que están matando de hambre a los hombres de campo que explotan esta producción madre” .
*El número de empleados públicos es excesivo, se habla de “empleomanía” y de “aviadores”, en este último caso, para referirse a los empleados de distintas reparticiones que en los libros de asistencia figuran siempre “en comisión”. El reclamo expresa que “nuestra burocracia no debe tener organización de colmena donde son más los zánganos que las abejas...”
*Demoras en el pago de sus sueldos. En septiembre de 1932, “La Reforma” da a conocer un dato significativo: se adeudan seis meses de sueldos a los docentes. En el interior el panorama es más oscuro, a los empleados estatales se les deben ocho meses, y además “...una comisión de empleados de Policía se ha presentado ante su Jefe y también ante el Gobernador, reclamando que se arbitren medidas para que se les pague sus haberes que hace un año casi no cobran...”
*Se practica abiertamente la usura en el canje de vales que el Gobierno de la Provincia da oficialmente sobre los sueldos de sus empleados. Llegan a cambiarse por un veinte o treinta por cientos menos que su valor real. Este sistema afecta especialmente a los empleados municipales y de policía.

OTROS SÍNTOMAS DE LA CRISIS
*Se suspende la ejecución de obras públicas iniciadas por el Gobierno Nacional, como los diques de Paso de las Carretas, La Florida y San Felipe, importantísimos para la vida económica de la Provincia.
*Se plantean reducciones de sueldos en cada nuevo presupuesto provincial como una forma de paliar la crisis, sin duda no es una medida popular, comienza a aplicarse con los mayores de quinientos pesos, mientras que en algunas empresas hay “...sueldos que constituyen una odiosa explotación...”
*Recomendaciones para que la policía controle la vagancia juvenil. Aparentemente muchos menores, en lugar de concurrir a la escuela, deambulan por la ciudad y se estacionan principalmente en las cercanías de la Iglesia Matriz, las esquinas del centro, el Mercado y casas de juego.
*La carestía de la vida representa una preocupación constante.. Los obreros reciben un jornal diario equivalente a casi la mitad de lo que ganaban antes y nunca en forma regular. Cuenta La Reforma del 23 de diciembre de 1930 que la Municipalidad de Córdoba dispuso que se realicen ferias francas algunos días de la semana, en distintos barrios, para vender más baratos los alimentos. Esta medida “...podría ser imitada en nuestra Provincia, donde la miseria reinante entre las clases pobres quizá supere a la de allí.”
*La mendicidad callejera es una actividad corriente, y si bien ha existido siempre, no sorprende “...que ahora este problema social se agudice hasta constituír un verdadero malestar ya que los mendicantes se encuentran en todos lados...”
*Abunda la gente que busca trabajo; prueba de ello es la noticia que transcribimos: “BUSCANDO TRABAJO. Hace un par de días en un convoy de carga del Pacífico procedente de Villa Dolores de Córdoba, viajaban nada menos que 250 hombres que si bien tenían aspecto de linyeras, ellos eran modestos pobladores de la zona norte de la Provincia quienes, en vista de la situación económica afligente por la que atraviesan, han resuelto embarcarse en esa forma para trasladarse al litoral en busca de trabajo...”
*Las casas de inquilinato totalmente insalubres, que carecen de servicios higiénicos, luz eléctrica y agua corriente; constituyen “racimos de familias en hacinamiento”, “verdaderos focos de infección”
*El alcoholismo se transforma en una seria inquietud. Son innumerables los despachos de bebidas como así también las personas en estado de ebriedad en la calle y en pleno día. Lamentablemente, esto conduce a “...un alarmante recrudecimiento de hechos de sangre, de atentados personales, robos y otros latrocinios...”
*Se advierte a la comunidad sobre la trata de blancas. Las “casas de tolerancia” situadas ya no sólo en los suburbios sino también en el centro, traen consigo una serie de problemas como la propagación de enfermedades venéreas –sobre todo entre los jóvenes-, el tráfico de mujeres, y un esplendor equívoco que atrae a las jóvenes pobres hacia la indignidad. Se impone un “...llamado de atención a la policía sobre la necesidad de tomar cartas en el asunto..."
*Los edificios escolares se encuentran en estado ruinoso.
*Es la época de oro de los prestamistas. “...Cuando la miseria arrecia (...) la usura cobra extensiones singulares...” “La gran depresión económica que asola el país es margen propicio al desarrollo inhumano en nuestro medio de la usura. Los negociantes inescrupulosos hacen juegos malabares de las necesidades colectivas...”
*La situación es tan grave que ni los Reyes Magos pueden llegar. “...la Sociedad de Beneficencia que todos los años reparte juguetes a los niños pobres, esta vez no lo hizo.”

LAS PEQUEÑAS CORRUPCIONES NUESTRAS DE CADA DÍA
*Expedientes que se pierden, y provocan las quejas de los litigantes.
*La mayoría de los comerciantes no paga sus impuestos y los titulares periodísticos gritan que “SE DEFRAUDA AL FISCO”
*El interior también las sufre. En Quines existen dos fracciones del Partido Demócrata Nacional encabezadas respectivamente por el comisario y el juez de Paz, ambos se encargan de dificultarles los trámites a los miembros del bando contrario. En San Francisco, un corresponsal de “La Reforma” sugiere que el Comisionado utiliza los fondos públicos en beneficio propio; y en otra ocasión denuncia la elección irregular de un miembro de la Comisión Municipal; se trata de un extranjero, iletrado, que ni siquiera vive en la localidad (tiene una panadería en Quines) .
*Las escuelas no están ajenas al fenómeno. La carta de un lector da cuenta de una irregularidad en la Escuela Normal de Niñas. Cierta alumna no aprobó sexto grado por aplazo en una materia, como pertenece a la aristocracia, se buscó la manera de que no repitiera: la pasaron al Colegio Nacional, después se la hizo ingresar nuevamente a la Escuela y aparece como alumna regular de Primer Año. Por otra parte, hay padres que se quejan “...por los procedimientos políticos con que se ha procedido en la selección de bancos de los grados y los cursos (...) haciendo víctimas de las maniobras a padres de pobres alumnas y alumnos que carecieron de cuña política (...) no valieron para nada las clasificaciones obtenidas en año anterior...”
*Desfalcos reiterados a la Dirección Provincial de Rentas por parte de directivos y empleados de la misma.
*Y no podían faltar los actos de discriminación. Se nombró maestra de grado en la Escuela Normal de Niñas a la esposa de un ex revolucionario del 29 de diciembre del ’33 y La Reforma manifiesta su fastidio diciendo que se trata de ” ... un pizotón al buen partidario.”

UNA CURIOSIDAD
En octubre de 1934, la Legislatura aprueba una norma desconcertante: la Ley del Arte de Curar (Nro. 1372), por la cual se autoriza a personas sin título a ejercer la medicina. (¿Necesidad o ignorancia?...)
Por fortuna, unos días después, y cediendo ante las protestas populares, la derogaron

CAPÍTULO II

LA ETAPA MÁS DURA (1935-1939)

En el transcurso de este segundo momento que hemos querido señalar, las dificultades planteadas en el primero se agudizan y ahondan a un ritmo creciente que tendrá su pico más alto en 1938, año fatídico durante el cual parecen desatarse algo así como “las siete plagas de Egipto” sobre San Luis.

EN EL GOBIERNO
-Los Diputados Provinciales aumentan sus dietas. Parece que viven en otro país; continúan sin asistir a sus obligaciones y por otra parte –ignorando la miseria reinante- incrementan escandalosamente sus ingresos “…resolvieron, al tratar el presupuesto para el año 1935, aumentarse las dietas en 300 pesos mensuales ya que el trabajo que hacen es muy pesado…”, expresa con ironía “La Reforma” el 4 de enero de ese año.
-El Concejo Deliberante capitalino no sesiona por falta de quórum. Casi todos los días aparece una nota en los periódicos comentando esta situación.
-Jefes de oficinas públicas trabajan en política, cuando está expresamente prohibido por las leyes.
-Falta de publicidad en los actos de Gobierno. Frente a una elección legislativa provincial a realizarse en marzo de 1935, la convocatoria no aparece en ningún diario.
-Irregularidades en los comicios. En las elecciones arriba mencionadas, el Poder Ejecutivo se ve obligado a decretar la nulidad del acto en el Departamento Ayacucho: se presentaron dos listas del Partido Demócrata Nacional, y quince días después no han llegado todavía los resultados a la Capital.
-El Intendente de la ciudad de San Luis que asume su función en mayo de 1935 exonera a veinticuatro empleados municipales, de quienes se presume que han votado por otro candidato en las últimas elecciones.
-El Gobierno malgasta sus recursos. Por ejemplo, por el uso de un equipo de micrófonos para la inauguración del período legislativo de 1935 se paga lo mismo que costaría comprarlo; por una máquina para el Boletín Oficial, que cuesta trescientos pesos, se pagan más de mil; por una casa en Nogolí (que no es tal sino un rancho) destinada a oficina pública, se pagan tres mil pesos cuando no vale más de mil –claro que pertenece a un caudillo local, amigo político-; y a su vez las compras no se hacen por licitación como marca la ley. Sin embargo…
-Los Tribunales amenazan suspender los trámites de expedientes por falta de papel y tinta.
-Los empleados públicos no asisten a sus labores como corresponde o, en su mayoría, llegan tarde. De esta manera, “El normal funcionamiento de algunas reparticiones nacionales de esta ciudad se ve interrumpido debido a la inasistencia de sus empleados (…) es justificada invariablemente por razones de salud que acredita un certificado médico otorgado por la Estación Sanitaria Nacional (…) hemos comprobado más de una vez que tal certificado es de complacencia, por cuanto esos empleados, cuando no están de gira artística con la guitarra bajo el brazo, están de espectadores o actores en una casa de diversiones públicas…”
-Continúan las defraudaciones, esta vez en el Consejo de Educación. Por irregularidad administrativa se intervino la Tesorería y Contaduría de ese organismo el 20 de junio de 1938; un mes y medio después el antiguo Tesorero no entrega los libros; el P. E. decreta un sumario criminal en su contra, algún tiempo más tarde será procesado por la Justicia.
-El Interior sufre por el abandono y desinterés del Gobierno Provincial. El caso más representativo lo constituye San Francisco: se conoce que desde hace más de dos años ese Municipio se encuentra acéfalo, los servicios públicos abandonados, gente que pierde sus sembradíos por falta de equidad en el riego (el mismo está en manos de un repartidor y del Comisionado que atienden a sus familiares y miembros de su partido solamente). Sorprende “la apatía del Poder Ejecutivo al no llamar a elecciones, pues el desquicio reinante en la comuna local ha llegado al desborde (…) En la misma forma se encuentran las Comisiones Municipales de Corrales, Luján Quines y Candelaria” .
Por otra parte, vecinos de San Martín propietarios de minas y cateos, envían una nota al Gobernador denunciando abusos en la explotación y compra clandestina de minerales, dándose el caso de que, empleados de la administración ejerzan estas actividades al margen de la ley.
-Hay dos Direcciones de Vialidad, una Nacional y otra Provincial, llenas de empleados, ingenieros y vehículos, pero todos los caminos se hallan en un estado calamitoso, sobre todo el troncal de San Francisco a San Luis por donde transitan los carros leñeros. En mayo de 1938, La Reforma cuenta que desde hace dos años, en el programa de trabajos de la Dirección Provincial de Vialidad, se incluye la pavimentación del camino al Chorrillo y no se cumple. Asimismo, algunos meses más tarde, se lamenta…”Hace ya más de cinco años que venimos reclamando (…) la reparación de un camino que nos permita salir e la ciudad para los puntos principales de veraniego (…) ¿Y es así como se desea fomentar el turismo?...”

EN LA POLICÍA
-Se la acusa de negligencia. En abril de 1935, el Comisario y el Auxiliar de la Policía de Fraga son suspendidos por haber procedido de tal manera en la averiguación de robos de hacienda.
-Se sospecha que está involucrada en actos de cuatrerismo. En Candelaria, se nombra empleado de Policía a un sujeto que había sido exonerado del mismo cargo en la Provincia de Córdoba por robo de ganado.
-Hay quejas por abusos. Vecinos de Navia reclaman por el abandono de la Subcomisaría; el Subcomisario “…se lo pasa en el pueblo de Unión (…) no se encuentra más que un agente que sólo sirve para abusos.” Y por si esto fuera poco, una semana más tarde se anuncia que en Suyuky fue muerto un hombre, herida la esposa e incendiado su rancho en un procedimiento judicial de desalojo.
-El sistema carcelario es pésimo, como el local donde funciona, allí se mezcla al condenado peligroso con el simple delincuente, y al menor de edad con los condenados a cadena perpetua.

EN EL TRABAJO
-Se pone en vigencia el “sábado inglés” pero no se respeta, como así tampoco el descanso dominical, y las quejas no provienen exclusivamente de los empleados de comercio porque “Un gran número de niños menores de 16 años, los hacen trabajar en la Municipalidad, sin darles el sábado inglés ni descanso dominical y les paga solamente el miserable sueldo de 15 pesos mensuales.”
Asimismo, la compañía constructora del camino de San Luis a Desaguadero hace trabajar a sus obreros hasta 11 horas diarias. Otra empresa, la que construye el Dique Cruz de Piedra, emplea hombres a los que “…se les hace trabajar de 12 a 16 horas por día y también de noche, a más cuando se les despide de sus trabajos no se les hace efectivo el pago de inmediato como corresponde.”
-Los sueldos están por debajo del mínimo que señalan las leyes. “La Municipalidad paga a los obreros $2 por día y la Ley da como jornal mínimo $3 [y a los obreros que trabajan para contratistas de obras nacionales] …se les paga un jornal de $2 y $1,5 por día…”
-Los mineros soportan duras condiciones de labor. En noviembre de 1936 hubo un derrumbe en la mina “Los Cóndores” sin víctimas porque era domingo, pero puso de manifiesto que no se respetan la más elementales normas de seguridad.
-El Municipio capitalino aplica trabas fiscales indebidas a los “carreros” que traen leña y carbón del interior y que además son víctimas del abuso de los acopiadores; les cobra un derecho que fue suprimido por Ley: el antiguo “derecho de piso”, como si fueran de otra jurisdicción.
-La desocupación y el hambre son una triste realidad, “…en la capital y en los departamentos (…) El número de pobres que recorren nuestras calles invocando la caridad pública, así como la cantidad de caminantes que marchan horas y horas por las zonas rurales en busca de trabajo o de comida es creciente…” Este panorama se agrava al conocerse la inminencia de una guerra en Europa, los comerciantes suben los precios de los artículos de primera necesidad en previsión de posibles alzas al punto que se hace necesario aplicar una Ley de Emergencia; la misma prevé castigos para aquellos comerciantes que encarezcan los precios de ciertos artículos que se detallan en la misma ley.

EN LA SALUD
-La Asistencia Pública ofrece un servicio deficiente, el Hospital Rawson para tuberculosos sufre un notable abandono por parte de las autoridades, y el de Beneficencia sobrevive a duras penas. En general, no existe un servicio nocturno para casos de urgencia.
-Algunos odontólogos ejercen su profesión sin título habilitante. Esta denuncia la realiza la Asociación Odontológica Argentina desde Buenos Aires en una nota al Gobernador.
-Diversas y graves enfermedades azotan a la población: se suceden epidemias de tifus, sarampión y gripe además del acoso permanente que ejerce la tuberculosis. Respecto de esta última “…San Luis está más amenazada que todos los estados argentinos por el contagio y por la propagación del mal, debido a las precarias condiciones de vida que lleva el pueblo desde hace quince años (…) que pasa hambres y carece de ropa (…) ha producido hijos débiles, y es en ellos precisamente donde la tuberculosis hallará campo propicio para desarrollarse…”
En reiteradas ocasiones las escuelas anuncian que cierran sus puertas o prorrogan un período de vacaciones en vista del mal estado sanitario de la población.
-No hay controles sanitarios. En 1939 la localidad de Quines sufre la invasión de numerosas y enormes ratas que hacen temer el desarrollo de alguna enfermedad infecto contagiosa.
-El curanderismo se ejerce libremente, nos atrevemos a decir que está en su apogeo.
-Las farmacias no cumplen con los servicios nocturnos, desde la prensa se pide colaboración a la policía para que vigile estas irregularidades.
-Numerosos jóvenes resultan no aptos para el Servicio Militar por defectos físicos provenientes de la mala alimentación.

EN LAS ESCUELAS
-Los maestros cobran sus sueldos con gran atraso. En febrero de 1935 se anuncia que el Poder Ejecutivo ordenó el pago de sueldos a los maestros provinciales por los meses de julio y agosto del año anterior.
-La falta de bancos afecta particularmente a los hijos de familias con escasos recursos. Se requieren “cuñas” de carácter político para conseguirlos.
-El abandono de algunos establecimientos educativos llama la atención a tal punto que un periódico nacional se ocupa del asunto. “El diario LA PRENSA, en su número de fecha 30 del corriente, pone de manifiesto el abandono y despreocupación en que el Consejo de Educación de la Provincia tiene a las escuelas de la ciudad de Mercedes (…) La estación Juan Jorba, por ejemplo, con un núcleo de población importante, carece de escuela…” No hay bancos, ningún tipo de elementos pedagógicos, ni siquiera se las provee de tiza.
-En algunos casos concurren los alumnos pero los maestros y empleados no. Se comenta que en el presupuesto de la Escuela Lafinur figura un jardinero, pero no hay tal; y que un grupo de alumnos de una escuela nocturna manifiestan que ellos concurren a clase pero la maestra no.
-Profesores secundarios preparan alumnos en forma particular y luego les toman los exámenes. “No hay moral y no es posible que así sea, no puede ser juez y parte en una misma causa” .

EN GENERAL
-La falta de agua es un problema permanente. 1937 se presenta como un año particularmente duro en ese sentido. Los vecinos piden que la Municipalidad haga construir “bebidas públicas” en los cuatro puntos cardinales de la ciudad a fin de que se provea el vital elemento a gente que lo necesita. Las quintas se secan por falta de riego. El sur vive condiciones deplorables “…no se ve más que arena. Ni un animal, ni un pájaro…” Los hombres emigran a la provincia de Mendoza buscando trabajo y provocando el despoblamiento. Se constituyen Comisiones Vecinales para hacer gestiones ante Obras Sanitarias de la Nación a fin de conseguir agua potable para varios pueblos. Pero la sequía de 1938, aunque parezca imposible, es peor: no hay agua en las cañerías. Se solicita que los Bancos no exijan a sus deudores los pagos como en tiempos normales porque no se puede dar cumplimiento a los compromisos, “… los pobladores del campo han quedado reducidos a la miseria por la pérdida de sus animales y todos los medios de vida…” . Se necesita que la Nación acuda en ayuda de la Provincia, que ponga en ejecución obras públicas. En Buenos Aires, antiguos residentes puntanos forman una comisión “Pro ayuda a San Luis”. El Gobernador Toribio Mendoza envía telegramas con pedidos de auxilio a las autoridades nacionales.
Algunos lo pasan mejor merced al autoritarismo. Vecinos de General Roca denuncian a un ex Diputado que “había hecho colocar un caño para llevarse el agua pública para su casa y dejar al vecindario sin los beneficios” , y la cuestión no se zanjó hasta que intervino el Ministerio de Obras y Servicios Públicos. Pero no es el único caso, “El Comisionado Municipal de Balde [ejerciendo] abuso de autoridad (…) ha sacado una cañería desde el pozo público para llevarse el agua hasta su casa…”
-Las mangas de langostas azotan los ya desvastados campos y alguno que otro ciclón se lleva lo poco que queda.
-Los pícaros abundan –como siempre que hay necesidades-. El correo se halla saturado por una “cadena de prosperidad” que promete hacer ricos a los participantes. En diciembre de 1937 se anuncia un espectáculo boxístico muy importante; el valor local, Fara, enfrentará a un campeón reconocido de apellido Leal. El encuentro es un fraude, Leal pelea esa misma noche en Santa Fe. Un muchacho parecido se hizo pasar por él ante la indignación de los puntanos.
Para enero de 1939 se espera la visita del “hombre que hace llover”; se trata del ingeniero Baigorri Velar, inventor de un aparato que provoca precipitaciones, viene por gestiones del Gobierno Provincial (¡!). Finalmente no vino, pero por suerte llovió.
Se descubren varios casos de falsificación de billetes. Y no faltan los comerciantes inescrupulosos que engañan con el peso de los comestibles; fraccionan por las noches vinos traídos de contrabando desde Mendoza; no entregan facturas o exhiben productos con un precio determinado en la vidriera, y cuando el comprador ingresa al local se le contesta que ya no hay.
-Los transportes, más que un servicio constituyen un fastidio. Sirve como ejemplo el caso de C.I.T.A., una empresa de transporte de personas y de cargas que se extendió por todo Cuyo. En Mendoza arruinó a pequeñas empresas para explotar sola el negocio; aquí presta servicios deficientes, deja pasajeros a pie, sus vehículos se rompen continuamente, etc. Por otra parte, una empresa de ómnibus comienza a realizar un recorrido local, por las calles de la ciudad “ y dos días después, en forma poco digna, la Empresa y Empresarios desaparecen de la ciudad dejando el clamor de algunos acreedores que en forma generosa le abrieron el crédito (…) esta empresa de farsantes burlándose de nuestra autoridad comunal…”
También se alzan voces de protesta contra la impuntualidad del Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico y la sobreventa de pasajes que realiza, la gente tiene que viajar parada hasta Mercedes.
-El servicio de teléfonos es muy deficiente, “…ya que al pedir comunicaciones, estas siempre resultan de que las líneas están ligadas o es que las máquinas de la compañía no funcionan normalmente, y a lo mejor sea por las economías de corriente que está haciendo la Unión Telefónica en esta capital…”
-Carestía de la vida, devaluación monetaria, usura y otros males, que algunos atribuyen al aumento de los impuestos y las patentes (“tiranía fiscal”).
-Recrudecen la mendicidad, la prostitución y el juego, agravados por el alcoholismo y provocando la alarma de los ciudadanos que ven levantarse “casas no santas” en el mismo centro mientras las riñas de gallos y los quinieleros clandestinos hacen su agosto al amparo de una policía tolerante.
-Nuevamente observamos discriminaciones, políticas y de las otras. Abundan expresiones de corte paternalista hacia las clases de menores recursos, evidenciando una enorme brecha en la sociedad; por ejemplo, leemos “pueblo trabajador” o “jóvenes humildes”. Jóvenes que “deben colocarse al servicio de familias pudientes en vez de seguir malos pasos”. Por otra parte, además de los casos enunciados anteriormente respecto de la adjudicación de bancos en las escuelas o las cesantías de empleados públicos con cada cambio de gestión, leemos editoriales acerca de lo malo del comunismo y la importancia de no permitir su propagación. Frente a una huelga de panaderos se proclama que “en nuestro sistema social no existen ni pueden ser reconocidos los centros de sindicalistas”. Y ante una huelga de los albañiles y sus peones que piden se reconozca el sindicato que formaron, La Reforma del 23 de marzo de 1937 manifiesta “Creemos que el derecho de pedir aumento de salario y el de fijar horas está justificado en parte, pero el pedir que le reconozcan como sindicato no es posible y jamás puede ser escuchado ningún gremio en esa pretensión. Los obreros deben volver sobre sus pasos y encuadrarse en nuestras leyes obreras que son buenas y muy buenas”.
Con respecto a la cuestión política, también tenemos algunos ejemplos ilustrativos, como el caso en que “El Poder Ejecutivo ha nombrado médico de policía en Mercedes a un profesional que es edil opositor en aquella ciudad. El cargo habría sido comprometido para un médico de conocida y firme tradición demócrata nacional (…) falacia oficial (…) vale más ser enemigo del partido que ser leal partidario…”
-Desplazamiento de población hacia los grandes centros urbanos, “extraordinarios, casi sistemáticos…”
-Temblores de tierra y auxilios que se pierden en el camino. A partir del 21 de mayo de 1936 se suceden una serie de movimientos sísmicos en el norte de la Provincia, varios pueblos sufrieron la destrucción de viviendas. Inmediatamente se organiza una Comisión Central de Auxilios y otras Subcomisiones en los pueblos que reciben numerosos donativos. El problema radica en la distribución de los socorros, se hace en forma muy parcial. Por ejemplo, en Villa de Praga, los mayores beneficiados fueron los miembros de la Subcomisión, en particular su presidente, “persona pudiente y sola, luce con todo desgarbo prendas de las destinadas para entregar a los menesterosos”. Un tiempo más tarde nos enteramos que “Hace cinco meses que el Congreso de la Nación giró una partida para auxiliar a las personas damnificadas por los sismos del 21 de mayo y subsiguientes [de los cuales] no se recibe todavía ni un centavo…”
-Obras públicas que se demoran. Prueba de ello nos da La Reforma el 10 de noviembre de 1937: “Hace tres meses que se adjudicó la obra de construcción del nuevo edificio para la Legislatura y el constructor no da señales de vida…”
-Impresionante número de suicidios, particularmente entre los años 1938 y 1939. Casi a diario se encuentra una noticia al respecto, un día es una estudiante normalista, otro día un comerciante o un conscripto… la lista sería muy larga.
Los pobres no pueden ni siquiera ir de pesca; el derecho de pesca en el Dique Potrero de los Funes es sólo para algunos privilegiados amigos de las autoridades provinciales.
-La decadencia alcanza a la Plaza Independencia. Y el clamor popular dice: “Señor Intendente: el pueblo de la comuna de San Luis espera de Ud. que ordene sacar los bancos que se encuentran en la Plaza Independencia, los cuales se encuentran en un estado ruinoso…”


CAPÍTULO III
EL TRAMO FINAL (1940 - 1943)

A partir de 1940, los titulares continúan señalando dramáticos acontecimientos. Siguen las epidemias, las mangas de langostas, los ciclones, los suicidios, las huelgas... Sin embargo, algunos pálidos indicios de mejoría nos dan la pauta de que tal vez lo peor ya pasó.

SIGUEN LAS CALAMIDADES
*Cuestiones que involucran a organismos públicos, como la Intervención a la Intendencia Municipal capitalina en diciembre de 1940, justificada en que el Intendente no amortiza sus deudas con el Gobierno Provincial, no remite la memoria anual de ingresos y gastos y “pasa de una licencia a otra por estar físicamente imposibilitado de asistir diariamente a su despacho” Pero la medida no soluciona todos los problemas, porque “Desde que se hizo cargo de la administración municipal el Sr. Alberto Favier (puso en práctica un) procedimiento administrativo poco legal (...) a los empleados se les venía debiendo más de seis meses de sus haberes (...) ordenó (...) se pasara raya a la deuda atrasada y se pagara en adelante, no respetándose así los más elementales derechos...” .
Pero el ente que recibe la mayor parte de las críticas es, sin duda, la Dirección Provincial de Vialidad. Se le reprocha que, como no vigila el cumplimiento de contratos, las empresas que construyen caminos no pagan a sus obreros y sobrevienen las huelgas. Por otra parte, al construir un camino al sur, se le hizo una gran curva a fin de rodear el campo de un miembro de la repartición y poner así alambrado. Se dice que la Dirección tiene demasiados vehículos y que los usan los altos empleados y sus familias para asuntos domésticos. La opinión es que no pueden continuar los abusos, debería ser intervenida. Con relación a su presupuesto, se agrega un nuevo ítem para 1941: “Suscripciones de diarios y revistas” por un monto de 1.200 pesos. “...Dice el proyecto que el P.E. ha prometido aumentar la Coparticipación Federal, preguntamos: Para qué quiere aumentar la subvención cuando en el año que terminó se perdieron 56.000 pesos de la ayuda federal por falta de proyecto y de inversión? Será para aumentarse los sueldos de los altos jefes y los viáticos?...” Mientras que “Los vecinos de Las Chacras, Departamento de San Martín, nos hacen saber que la Vialidad Provincial ha hecho abandono del camino que recientemente había iniciado...” En enero de 1943, una Resolución de la Dirección prohibe a los técnicos ejercer su profesión particularmente, ya que es de dominio público que dedican más tiempo a esos trabajos que a los de la Repartición.
Otra denuncia tiene que ver con la Comisión Provincial de Fomento del Turismo, se sabe que existe porque en el Presupuesto figura una partida destinada a sus gastos, pero “...Sus actividades no se conocen y los Hoteles de Turismo se encuentran en manos de empresarios que viven haciendo el cuento del tío a sus acreedores...” (Referencia a los Hoteles de El Volcán y Piedra Blanca).
En otro orden, la artillería periodística dispara contra la Dirección de Salubridad. Advierte respecto de “Hechos graves denunciados contra un autorizado para ejercer la medicina en Tilisarao (...) habría llegado el momento de que la Dirección de Salubridad vigile más de cerca de algunos médicos extranjeros que se han autorizado ejercer la medicina en la campaña y donde no halla Médicos con Título Nacional...” . Además, no hay controles en la forma de expender la mercadería: se envuelve el pan con diarios viejos y mucha gente se intoxica con los productos que ofrecen los vendedores ambulantes. Denuncia que en la calle Maipú, entre Pringles y Junín existe un criadero de cerdos que constituye un foco de infecciones; que en la feria ganadera se venden animales enfermos de aftosa y los abastecedores para el consumo local hacen sus compras allí; que el Mercado Municipal carece de higiene, se halla en estado ruinoso, con telarañas, basura por todos los rincones y los baños más sucios que puedan imaginarse.
*Servicios deficientes. La basura no se recoge regularmente, por eso “Un gran número de vecinos de las calles Chacabuco, Mitre, y sus transversales se quejan por la falta de servicio de basura, el cual hace más de 20 días que no se hace...” . Siguiendo con los servicios municipales, existe uno que desapareció: “Hace varios años de que la Municipalidad disponía de un servicio de carroza para llevar los cadáveres de la gente pobre o para hacer servicios por un precio no mayor de $5, es decir, de cuarta categoría. Hoy la mayor parte de los entierros se hacen a pulso y otros son sacados de los hospitales en carros del servicio de basura...”
Los teléfonos no funcionan la mayor parte del tiempo y los transportes no mejoran. Coches que llevan pasajeros al Trapiche tienen capacidad para doce personas y llevan hasta treinta; en los ómnibus de C.I.T.A. que van a Quines viaja el doble de los pasajeros que pueden llevar sentados; como consecuencia, en cada partida se produce un espectáculo bochornoso: la gente se atropella y empuja para conseguir asiento, algunos quedan sin poder ingresar y deben esperar al día siguiente, “parecen refugiados”.
Con respecto al servicio de correos local, acusa serias deficiencias. El personal es insuficiente. Se sugiere la instalación de una sucursal cerca de los cuarteles para aliviar la tarea de la oficina central y atender los trámites del 4to. Grupo de Artillería a Caballo y del Comando de la Tercera División de Caballería. Evidentemente, la sugerencia tuvo eco, la sucursal de Caídos en Malvinas da fe de ello.
*Epidemias y desastres naturales. Registramos, sólo en 1940, casos de difteria, de gripe, de sarna y de escarlatina en la capital, ciclones en Carolina, en Arizona, en Jarilla y una manga de langostas en el noreste de la Provincia. En agosto del mismo año, se comenta que, en algunas escuelas, hasta el 60% de los alumnos no asiste por enfermedades; unos días después se clausuran las clases por el término de ocho días. Una de las presas favoritas de cualquier epidemia es el convento del Buen Pastor, donde a menudo se registran casos fatales entre las internadas.
*Particularidades de la época:
- La preocupación de la gente tiene que ver con la carestía de los alimentos; las calles sin luz eléctrica y sin vigilancia, el que camina de noche es presa de delincuentes y jaurías de perros; asfaltos rotos; muros a punto de derrumbarse; fallas en los servicios; vecinos que arreglan sus diferencias a escopetazos; escándalos en la vía pública por ebriedad; etc.
- La Estación Sanitaria provee un Dispensario Antivenéreo que mensualmente publica el número de consultas. Por ejemplo, en junio de 1940, el médico director Dr. Juan A. Luco, informa que se han atendido 89 enfermos clínicos y 40 enfermos de venéreas. Entre estos últimos, la cifra varía mes a mes entre 20 y 80.
- A menudo se observa en las noticias policiales y bajo el título de “Depositada” una comunicación que reza: “Fue depositada en la casa del Sr. Fulano la menor Mengana, por orden del Sr. Defensor General”.
- Abundan los lances caballerescos, ante la menor ofensa se mandan los padrinos. Por suerte, en la mayoría de los casos se solucionan con la mediación de algún amigo antes que la sangre “llegue al río”.
-Los fieles del Santo Cristo de la Quebrada protestan y no están de acuerdo con el obispo Monseñor Tibiletti que califica de “culto supersticioso” a esta manifestación popular de fe.
-Un lamento se eleva entre los vecinos de San Luis: es demolido el campanario del viejo convento de Santo Domingo, “una de las obras reliquias que tenía nuestra ciudad (...) se demolió en presencia de gran cantidad de público que quiso ver por última vez el viejo campanario y que hoy, condenado por el progreso de la ciudad, cayó para siempre...” .
-Los radioescuchas hacen oír sus quejas reiteradamente pues son víctimas de los ruidos que provocan los motores sin filtros de corriente, cuyos propietarios ignoran las normas municipales vigentes. Y como si esto fuera poco, se suma un nuevo ingrediente: las motocicletas.
- Sobre treinta mil habitantes, una tercera parte “...carecen de medios propios para atender en su propia casa las necesidades de su higiene personal.” Entonces recurren a los Baños Públicos de la Estación Sanitaria Nacional; en ellos pueden bañarse simultáneamente doce personas y funcionan seis horas diarias. El análisis periodístico apunta a la insuficiencia de los baños, de los horarios y la necesidad de difundir “sanos conceptos de higiene (...) a quienes por incultura o por desidia no comprendan perfectamente lo importante es que anden limpios...(sic)”
- El costo de la educación secundaria es elevado, lo demuestran los números: en 1940 el
Bachillerato tiene 65 alumnos, que, repartidos en cinco cursos, da un promedio de 13 alumnos por aula.
- Las entidades deportivas no son ajenas a la decadencia. “... la Unión Puntana de
Foot Ball, la cual no da señales de vida desde hace un largo tiempo, llegando el caso de que en el año que feneció no pudo terminar el campeonato ni siquiera de la primera división...”
- La situación de los hospitales es gravísima. En noviembre de 1940 se advierte a la población que el Hospital Rawson estaría por clausurar sus puertas debido a la falta de recursos. Paralelamente se habla del “Lamentable error Legislativo (...) al no sancionar en las sesiones ordinarias el proyecto remitido por el Poder Ejecutivo, por el cual se acordaba un subsidio al Hospital Rawson.” Su director, el doctor Nissen, dirige un llamado a las comunas de diversos pueblos para que contribuyan al mantenimiento del nosocomio. Por su parte, el Hospital de Beneficencia empieza a cobrar un arancel a los enfermos, salvo aquellos que tengan un certificado de la Policía donde conste que son pobres de solemnidad. La prensa se pregunta: Por qué si está subvencionado y es una Sociedad de Beneficencia?
*El agua ... siempre el agua. Cada año a partir del mes de septiembre, comienzan los lamentos del público porque no hay presión en las cañerías y no se llenan los tanques. A medida que avanzan las temperaturas, el sufrimiento es mayor, “... desde las primeras horas del día empieza a escasear el agua y ya en la tarde no existe agua en las cañerías...” . Los más perjudicados son los propietarios de quintas que pierden sus hortalizas y frutales, porque además de la sequía se verifican tremendas injusticias en el reparto del riego; algunas hijuelas pasan hasta 60 días sin recibir agua.
*El arte también sufre el peso de la crisis. Y sobre el particular opina el escritor Luis Orozco Muñoz “Meditando respecto a nuestras características idiosincráticas, me he preguntado muchas veces si esa decantada ‘serenidad puntana’ de la que tanto nos enorgullecemos y detrás de la cual nos parapetamos para disimular nuestra pachorra, no será en realidad la expresión de una endémica inercia del espíritu, en lugar de esa admirable y magnífica serenidad de las almas equilibradas. Me induce a pensar de tal manera la evidencia incontestable de la casi absoluta esterilidad puntana en producciones artísticas y literarias (...) revela un estado de embotamiento colectivo...”
*Los problemas que trae la Segunda Guerra Mundial, no son pocos; los artículos de primera necesidad aumentan su precio constantemente; “Día a día se hace más cara la vida, lo que nos hace pensar que si la guerra se prolonga a unos años más la vida se hará insufrible, aún cuando la conflagración esté muy lejos de nosotros...” .
Pero a pesar de la distancia influye en los sentimientos de algunas personas al punto que leemos algunas noticias como esta: “En la mañana de ayer casas de familia de residentes alemanes y también de italianos, amanecieron con el frente de los edificios pintada de negro una letra V, signo éste llamado de la victoria entre las naciones en guerra en Europa, y que desde luego nada tiene que ver entre nosotros como nación neutral al conflicto...”
Hay que economizar combustible, se suprimen servicios de trenes de pasajeros, se paralizan los camiones de transporte y el tránsito en general. El Ministerio de Agricultura de la Nación dispone en principio prohibir la venta de este elemento los fines de semana y más adelante establece cupones de racionamiento. Pero las dificultades mayores provienen de la especulación con el kerosén, “Mientras en esta ciudad se está consiguiendo(...) el kerosén al precio de 17 centavos el litro, en la campaña de nuestra provincia se especula y se vende al precio de 30 centavos y más el litro.”
*La decadencia del interior es cada vez más profunda, sobre todo en el sur de la Provincia “...debido a la falta de lluvias abundantes y oportunas. No hay trabajo y sólo quedan en esta región que antes fuera tan rica, aquellas personas que no pueden irse, mujeres y niños. Los hombres que pueden trabajar se van todos a la Provincia de Mendoza, donde en las fábricas de extracto de tomates, elaboración de frutas, conservas de distintas clases y cortes de alfalfa tienen trabajo asegurado por varios meses. De ellos una gran mayoría no vuelve, al contrario llevando a sus familias y esta región se despuebla ...”
Un despacho telegráfico de la Policía de Nahuel Mapá comunica que “Comprobáronse casos de difteria pestosa solicito auxilio médico, sueros y demás elementos, urgente hago notar que se carece de médico y medios para combatirla. Firmado Comisario. Urgente.”

PERO ALGUNAS COSAS MEJORAN
*Los triunfos de Rosendo Hernández, en el automovilismo, ponen una nota de alegría en el oscuro panorama de la época.
*Se vislumbran posibilidades de cambio. Hay proyectos en marcha para la repoblación de ganado vacuno y para corregir la erosión de los suelos. Empieza a funcionar el frigorífico de Pedro García Salina y Cía.
*Comienza a regularizarse el pago de sueldos. Un titular del 9 de marzo de 1942 reza: “Las maestras pagas al día”.
*Obras públicas y subsidios. En marzo de 1942 se inaugura el Hospital Psiquiátrico, los enfermos mentales ya no serán derivados a la institución de Open Door. El Ministerio de Obras Públicas aprueba, en el mismo año, el presupuesto para construir un pabellón de infecciosos en el Hospital Rawson, mientras que en el de Beneficencia se inaugura un nuevo pabellón de niños. Se provee de agua potable a varias localidades del interior. Se procede al embaldosamiento de la Plaza Independencia. Se llama a licitación para la construcción del Dique La Florida. Vemos que “Será construida en el pueblo de Quines la Escuela de Granja de Nación” ; mientras que por otra parte el senador Landaburu consigue subsidios para San Luis destinados a la asistencia social y vialidad.
¿Será el fin de la noche oscura?...

CONCLUSIÓN

En definitiva, podemos afirmar que efectivamente hubo en San Luis una “Década Infame”, aunque el calificativo se aplica más por las circunstancias nefastas que les tocó vivir a nuestros antecesores, que por la corrupción institucional (también notable). Es decir que habría un paralelismo con la situación nacional, pero con matices bastante distintivos.
Sin embargo, la oscuridad, el dramatismo de esos tiempos no impidió a aquellos puntanos vislumbrar el amanecer por venir. Prueba suficiente son las expresiones que ahora transcribimos:

“PORVENIR DE SAN LUIS. San Luis no es una provincia pobre como generalmente se afirma y se repite por error o desconocimiento, San Luis es una provincia con enormes riquezas en potencia, que sólo espera la acción eficiente de los hombres de gobierno y de los capitalistas…”

EL HERALDO, 6 de julio de 1939

BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVO HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS
Periódicos:
LA REFORMA
EL HERALDO
LA OPINIÓN

MENÉNDEZ, Néstor P. “Breve Historia de San Luis”. C.E.P.A. San Luis, 1994

PAVÓN PEREYRA, Enrique y otros. “San Luis, sus hombres, su historia, su cultura”. Edición del Gobierno de la Provincia de San Luis.

PÉREZ AMUCHÁSTEGUI, A. J. “Crónica Argentina”. Ed. Codex S.A. Bs. As.,1972

ROSA, José María. “Historia Argentina” Ed. Oriente. Bs. As. 1982